SORDERA BRUSCA
Categoría: Oido

Definición: La sordera brusca es una sordera de oído interno, importante o total, que aparece de forma repentina o muy rápida, sin causa evidente y sin ninguna tendencia a la regresión espontánea, que además puede acompañarse de acúfenos y de sensación de peso en el oído.

Síntomas:

En primer lugar está la hipoacusia o disminución brusca de la audición, que aparece de manera brusca, sin causa evidente y casi siempre unilateral. Puede acompañarse de acúfenos, de sensación de plenitud en el oído y de signos de distorsión de la sensación sonora.


Causas:

Existen varias hipótesis como causa de la sordera brusca, sobre todas ellas destacan dos que son el orígen viral y el orígen vascular: La existencia de un contexto clínico viral (episodio pseudogripal o rinofaríngeo agudo) hace sospechar la infección viral, sobre todo en una persona joven. La sordera sería la consecuencia de lesiones virales neuríticas.
El orígen vascular es la hipótesis más admitida, sobre todo en los ancianos. Pueden intervenir tres mecanismos: La hemorragia que puede aparecer en un paciente hipertenso o bajo tratamiento anticoagulante. La trombosis por disminución progresiva del flujo arterial por lesiones de ateromatosis (colesterol aumentado). El espasmo vascular, con disminución brusca del riego arterial.


Diagnóstico:

 El estudio clínico de los síntomas como la sordera por disminución brusca de la audición, que aparece sin pródromos y sin causa evidente, muy a menudo unilateral. Puede aparecer en segundos o ser comprobada de forma casual, por ejemplo al despertar por la mañana.
Como se ha visto en la definición, puede acompañarse de acúfenos y de distorsión de los sonidos.
El exámen clínico como la otoscopia que es completamente normal, hace sospechar la existencia de una sordera brusca.
El estudio audiométrico nos confirmará la sospecha de sordera brusca.


Tratamiento:

La terapia de la sordera brusca trata de restaurar lo antes posible la microcirculación sanguínea en el órgano nervioso auditivo mediante vasodilatadores y de luchar contra la posible infección-inflamación mediante corticoides e incluso antivirales y antibióticos.


Pronóstico:

Pueden existir dos formas evolutivas de la sordera brusca: Forma benigna, que con frecuencia se recupera rápidamente, sobre todo en personas jóvenes de entre 15 40 años.
Forma grave: Que no se recupera o que solo lo hace parcialmente, sobre todo en las personas de más de 40 años. No obstante hay que insistir en la necesaria aplicación del tratamiento precoz.


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